Orientaciones
«¿Dónde estaba la Realeza genuina?
Es obvio que los enemigos de la Dictadura de Primo de Rivera, no encaraban
lo que denominaban monarquía sino con indiferencia mayor o menor,
pasando algunos de ellos con toda facilidad para la república
conservadora, como fue el caso de Alcalá Zamora y de Miguel Maura.
Su pensamiento debía estar más o menos próximo
al de nuestro Alejandro Herculano en la celebre frase: siempre que la
libertad esté garantizada, tanto da que haya quien se siente
en un trono como en un trípode. Por eso eran necesariamente insensibles
a los llamamientos en defensa del denominado Rey viniendo de los adeptos
de una desaparecida Dictadura, que aquel, además, no tardaría
en lanzar a las fieras. El frente común, llamado monárquico,
por el que apelaba la UMN, es obvio, no era aceptado por los partidos
clásicos y la propia UMN, con su prefascismo, ¿qué
podía esperar de una pseudomonarquía?
Lo
que tenía que suceder, aconteció.
En
un capítulo impresionante, Jerez Riesco muestra como la República
fue ofrecida, con un besamanos, a los republicanos por medio de unas
elecciones administrativas que éstos perdieron.
A todo
el mundo le entró el pánico, el primero en dar ejemplo
(malo) fue Alfonso XIII, que se dirigió hacia Cartagena, desde
donde, sin un minuto de espera, embarcó rumbo a Marsella (¡uff!)».
[del
prólogo de Antonio José de Brito]