Orientaciones
«En el inicio de este tercer
milenio, tras el fin del comunismo, el liberalismo del que el Homo
americanus ha sido punta de lanza, ya no puede ocultar su verdadero
rostro. Ya no puede esconder su faz inhumana tras palabras abstractas
como “paz” y “progreso”. Los acontecimientos
del histórico 11-S en los Estados Unidos han demostrado que el
americanismo, para defender sus valores “democráticos”
y su naturaleza financiera predadora, no se avergüenza de recurrir
a la tortura, los campos de concentración y la vigilancia informática.
Sin embargo, cuando se le compara con el comunismo, el americanismo
es capaz de realizar esas prácticas totalitarias de forma mucho
más insidiosa, y de forma más fácil de asimilar.
Una de las ventajas del comunismo era que permitía a sus incontables
víctimas distinguir entre amigo y enemigo. Sin embargo, distinguir
al enemigo en la moderna y americanizada España, donde los métodos
de decepción y represión han alcanzado el nivel académico,
sigue siendo una tarea ardua. A duras penas si existen un puñado
de auténticos rebeldes, estudiosos y académicos españoles,
capaces de reconocer el carácter más oculto del americanismo
y de leer entre líneas. Con su dictadura del bienestar,
con su show de promiscuidad y luces brillantes, tan parecido
a un carrusel sin fin, el americanismo, incluso si fracasa en su intento
de destruir la existencia de lo español está matando su
esencia.»
[del
prefacio de Tomislav Sunic]