Orientaciones
«Tienes en tus manos un libro
muy parecido a los que editan todos los partidos políticos. Propuestas,
alternativas, ideas… utopías reflejadas en puñado
de páginas. Te preguntarás, quizás, ¿para
qué leerlo? Te preguntarás, también, ¿qué
ganarás con ello si todos dicen lo mismo? Porque lo más
probable es que estarás harto de mentiras y falsas promesas,
desengañado de agrupaciones políticas que, cada cuatro
años, se limitan a utilizarte frente a una urna.
La realidad, la tozuda realidad, es que no vas demasiado desencaminado.
La política se ha convertido en un escenario obsceno, porque
sucios son la mayoría de los políticos profesionales.
Existe un país oficial representado éstos y por toda una
cohorte de banqueros, vividores de todo pelaje y gente guapa cuya principal
tarea en esta vida consiste en ganarse la vida con el sudor de la frente
de los demás. De la tuya. Enfrente, sin embargo, existe un país
real, al que le cuesta llegar a final de mes y que sufre en sus propias
carnes los desafueros y mangancias de los primeros.
En esta parte del tablero estamos tu y yo. Un país al que, a
pesar de los pesares, seguimos llamando España, aunque no nos
pertenezca, porque está dominado, manipulado y explotado por
el país oficial.
Nuestra propuesta, la propuesta del Movimiento Social Republicano, la
propuesta que nos convierte en diferentes, consiste precisamente en
la idea de superar esa correlación de fuerzas, pero desde un
punto de vista destructivo, sino desde un punto de vista constructivo.
¿Utópicos? Si tu y yo no nos movemos, efectivamente, jamás
saldremos de la burbuja de los sueños irrealizables. Por contra,
el Movimiento Social Republicano quiere cambiar cosas que sí
es posible cambiar. Pero, eso sí, no de cualquier manera, sino
bajo dos parámetros que para nosotros son irrenunciables: justicia
y libertad.
Se ha puesto de moda en determinados ambientes políticos, presuntamente
radicales —¡y hasta revolucionarios!—, vomitar bilis,
resentimientos y frustraciones y a eso ponerle un rótulo: “España”.
Nosotros no. Nosotros, en las antípodas de tanta estulticia nihilista,
creemos en España y creemos en Europa, por la sencilla razón
de que sin España y sin Europa, la justicia y la libertad serán
imposibles.
Con estas páginas pretendemos que nos conozcas. Que sepas, sin
intermediarios, qué es en realidad y qué pretende el Movimiento
Social Republicano. Si, además, conseguimos hacerte creer de
nuevo en la posibilidad de resistir, de luchar y —¿por
qué no?— de vencer, habremos dado por bien empleada la
publicación de estos pliegos.»
[Del
saludo de Juan A. Llopart]