| Nuestro fondo editorial |
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Orientaciones
El editorial fue para justificar el nombre de la publicación que nacía
“bajo el signo y el nombre de El
Fascio”, pasando a reconocer el latinismo de la marca, el cual
justificaba como de valor ya universal. Los historiadores interesados en esta cuestión se han enzarzado en una absurda polémica sobre quién fue realmente el mentor, el patrocinador, el creativo de la idea de lanzar El Fascio al ruedo ibérico. Para el biógrafo de José Antonio, Felipe Ximénez de Sandoval, la iniciativa y la sugerencia fue del propio José Antonio. Para García Venero —siguiendo a Ledesma Ramos— la idea creativa fue de Delgado Barreto. Sea como fuere, Delgado Barreto era un admirador a ultranza, y un colaborador cercano y estrecho, del padre de José Antonio, siendo el órgano de prensa que dirigía el baluarte literario de la figura y la obra de don Miguel Primo de Rivera. José Antonio mantenía una buena relación afectiva, política y mercantil con aquél, formando parte del accionariado de La Nación y ser dicho periódico el que insertaba sus artículos con relativa asiduidad. Para zanjar la cuestión podemos decir que en el proyecto sugerente de El Fascio hubo bicefalia. Lo que ya no es especulación ni posibilismo, sino certeza absoluta, es que el apartado de correos 546, facilitado para recibir las adhesiones y la correspondencia de los lectores en los que prendiera la llama de El Fascio, era de José Antonio, apartado que conservó y retuvo para sí, posteriormente, en su correlativo F.E. y en Falange Española» [del prólogo de José Luis Jerez Riesco] |
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